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El daño al hígado por el virus de la hepatitis C, condiciona una inflamación persistente del hígado que si no es tratada provoca una cicatriz en el hígado que se denomina fibrosis, cuyo extremo de la enfermedad es la cirrosis, y en fase avanzadas de la misma puede llegar a cáncer de hígado. Lo mismo sucede con otras causas de enfermedad del hígado, pero en este texto nos referiremos exclusivamente al daño por infección por virus de la hepatitis C.

FIBROSIS

¿Qué es la fibrosis?

Cuando el hígado ha estado inflamado constantemente a causa de la infección por el virus de la hepatitis C, el tejido que ha estado lastimado por mucho tiempo y que por lo tanto ha estado en constante reparación, empieza a acumular fibras de colágeno que hacen que la estructura normal de las células del hígado cambie. Estos cambios en la estructura del hígado y la acumulación de fibras no permiten al hígado hacer su trabajo normal, haciendo también que el paso de la sangre por este órgano sea más difícil. A esto se le llama fibrosis.

Dependiendo de qué tanta fibrosis hay en el hígado y si de la acumulación de fibras de colágeno avanza o se ha detenido, la función del hígado puede estar afectada o no.

¿Cómo sé si tengo fibrosis?

La fibrosis hepática generalmente no da síntomas por lo que es muy importante que si tienes hepatitis C tengas un médico hepatólogo que te cheque periódicamente.

Algunas veces, las personas que lo padecen pueden presentar malestar o dolor en la parte superior derecha del abdomen, náuseas y fatiga.

Para diagnosticarla, es necesario hacer estudios no invasivos en sangre o por ultrasonido y resonancia, entre estos tenemos:

  • Cuantificación de fibrosis y grasa por espectrocospia de resonancia magnética.
  • Determinación de fibrosis y grasa por firboscan y esteatoscan ( Ultrasonido que cuantifica la cantidad de grasa y fibrosis).
  • Fibromax, método en sangre que toma en cuenta múltiples variables y se traduce en gráficas que cuantifican fibrosis, esteatosis e inflamación.
  • Elastografía impulsional.

También puede ser necesaria una biopsia hepática, en la que se obtiene una pequeña muestra de tejido hepático por medio de una aguja para poder observarla bajo el microscopio.

La fibrosis hepática por hepatitis C puede ser reversible si se detecta a tiempo y si puede eliminarse el virus para que el tejido hepático pueda regenerarse poco a poco. Para esto es necesario adoptar medidas dietéticas y de estilo de vida que apoyen la regeneración.

Si estás bajo tratamiento contra la hepatitis C, lo tuviste y no fuiste respondedor o tienes el virus y no has recibido tratamiento es muy importante conocer el estado de tu hígado y hacer los cambios necesarios en tu medicación, alimentación y estilo de vida para poder frenar el avance de la fibrosis.

CIRROSIS

¿Qué es la cirrosis?

La cirrosis es una etapa en el avance del daño al hígado en la que el tejido normal y funcional de este órgano ha sido reemplazado poco a poco por cicatrices, se ha hecho cada vez más duro y ha perdido su capacidad de funcionar normalmente.

¿Cómo sé si tengo cirrosis?

Generalmente, en sus etapas tempranas la cirrosis no provoca síntomas. A medida que la cirrosis avanza pueden aparecer síntomas y complicaciones.

Los síntomas que pueden aparecer son:

  • Fatiga y debilidad.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Náusea.
  • Coloración amarilla de la piel y parte blanca de los ojos llamada ictericia.
  • Comezón en la piel.
  • Se forman moretones con facilidad.

Cuando la cirrosis hepática es avanzada, se pueden presentar complicaciones como:

  • Encefalopatía.
  • Ascitis o acumulación de líquido en la región abdominal.
  • Várices esofágicas, que son vasos sanguíneos hinchados en el esófago que pueden sangrar.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en el examen clínico que realiza el médico y en los síntomas que reporta el paciente. Normalmente, para confirmar el diagnóstico es necesario hacer estudios de imagen como ultrasonido y en condiciones especiales una biopsia de hígado, en la que se obtiene una pequeña muestra de tejido hepático por medio de una aguja para poder observarla bajo el microscopio.

¿Cómo se trata la cirrosis?

El tratamiento médico dependerá del caso de cada paciente en particular y su objetivo es detener, retrasar y minimizar el daño al hígado y disminuir las complicaciones.

Existen algunas medidas comunes a todos los pacientes con este padecimiento que te recomendamos seguir:

  • Ante todo, seguimiento periódico con tu médico para prevenir, y en su caso tratar oportunamente las complicaciones propias de la cirrosis.
  • Platica con tu médico sobre las vacunas contra hepatitis A y B, influenza y neumonía por neumococo.
  • Practica una actividad física ligera que incluya pesas ligeras o ejercicios para mantener los músculos en buen estado.
  • No consumas alcohol que, aún en pequeñas cantidades, puede agravar el daño del hígado.
  • Realiza una actividad que te ayude a manejar el estrés como yoga, meditación, tai chi, actividades recreativas al aire libre, oración, etc.
  • Acude a tus citas con el médico y sigue sus indicaciones.
  • Habla con tu médico de todo lo que tomas: medicamentos recetados, hierbas y suplementos.
  • Cuida tu alimentación, es pieza clave en el pronóstico de la enfermedad.
    Necesitas:

    • Comer suficientes proteínas para mantenerte en un buen estado de nutrición, pero no demasiadas para no promover la formación de amonio que es un producto potencialmente tóxico que se forma al utilizar las proteínas y que el hígado enfermo no puede desechar. Las proteínas de origen vegetal como las que ese encuentran en frijoles y lentejas se toleran mejor.
    • Obtener suficiente energía para evitar el desgaste de los músculos y depósitos de grasa de tu cuerpo.
    • Incluir alimentos ricos en fibra como frutas, verduras, cereales integrales (como arroz integral o pan integral) y leguminosas que mejoran el funcionamiento del intestino y evita que se acumulen sustancias tóxicas.
    • Evitar el consumo excesivo de sal que favorece la retención de líquidos. Para no consumir sal en exceso, te recomendamos evitar los embutidos, las botanas comerciales, los refrescos, los alimentos en salmuera o en escabeche, los alimentos enlatados salados. La mejor alternativa son los alimentos preparados en casa a partir de alimentos frescos y preparados sólo con la sal necesaria; recuerda que las salsas comerciales y el consomé en polvo contienen mucha sal y hay que evitarlos.
    • Evitar el consumo de azúcar en exceso por que cuando el hígado está enfermo se puede presentar intolerancia a la glucosa o prediabetes. Procura no comer caramelos, dulces, helados, refrescos y cualquier otro alimento con alto contenido de azúcar.
    • Comer entre tres y cinco veces al día y no brincarte la cena para facilitar al hígado su labor de transformación y distribución de nutrimentos.

Te recomendamos ampliamente que consultes a un especialista en nutrición con experiencia en enfermedades de hígado para que juntos diseñen un plan de alimentación especial para ti.

¿Qué es la escala de Child-Pugh?

Es una manera de clasificar el estadío de la enfermedad en base a distintos criterios que incluyen: concentraciones sanguíneas de bilirrubina total, albúmina en suero y tiempo de protrombina, así como presencia o ausencia de ascitis y de encefalopatía.

La escala resultante se divide en A, B y C (siendo la A la primera etapa y la C la etapa más grave donde generalmente hay encefalopatía) y permite al médico tomar decisiones en cuanto al tratamiento de la enfermedad.

ENCEFALOPATÍA

¿Qué es la encefalopatía hepática?

Es un conjunto de disfunciones del cerebro que puede ocurrir cuando se tiene una enfermedad avanzada del hígado.
La encefalopatía hepática da cuando el hígado que está enfermo no es capaz de limpiar algunas sustancias tóxicas de la sangre como el amonio y estas sustancias llegan al cerebro causando una serie de signos y síntomas.
El amonio es una sustancia que se produce cuando se usan las proteínas que comemos y que el hígado se encarga de eliminar cuando está sano.
La encefalopatía hepática puede ocurrir cuando hay una enfermedad grave del hígado y cuando por esa misma razón se han formado unas venas que llevan la sangre del intestino a la circulación general sin pasar por las células del hígado como hubiera sucedido si el hígado estuviera sano. Al no pasar por las células del hígado, las sustancias tóxicas no son eliminadas de la sangre.

¿Cómo sé si tengo encefalopatía?

Son varios los síntomas que se pueden tener y pueden estar presentes con distinta intensidad y en diferentes combinaciones:

  • Alteración de la conciencia, es decir, que la persona está desorientada, tiene cambios en el estado de ánimo, agresividad, falta de concentración, mala memoria, se siente con sueño, o en casos más graves entra en un sueño muy profundo o en coma.
  • Hay un cambio en los hábitos de sueño, por ejemplo, duerme mucho de día y poco de noche.
  • El paciente tiene dificultades para escribir.
  • El paciente puede tener un tipo de temblor especial en las manos llamado asterixis.

A veces los síntomas son muy ligeros y solo los parientes cercanos pueden notarlos.
Es muy importante detectar la encefalopatía en sus etapas tempranas para poder tratarla.

¿Cómo se trata la encefalopatía?

El tratamiento de la encefalopatía se basa en normalizar o al menos mejorar las funciones del hígado y eliminar los factores que la hayan podido disparar.
Los factores que pueden dispara la encefalopatía en los pacientes enfermos del hígado son:

  • deshidratación
  • sangrado gastrointestinal
  • uso de algunos medicamentos
  • infección
  • estreñimiento
  • la dieta

Generalmente la encefalopatía se trata con medicamentos, limpieza del intestino y control estricto de la dieta.

ASCITIS

¿Qué es la ascitis?

Se llama ascitis cuando se acumula líquido en el abdomen. Aunque puede haber otras causas, la acumulación de líquido en el abdomen muchas veces es provocada por una enfermedad del hígado avanzada.

La ascitis ocurre:

  • porque hay hipertensión en la vena porta, que es la que lleva la sangre del intestino al hígado.
  • porque hay poca albúmina en la sangre, que es una proteína que fabrica el hígado.

¿Cómo se si tengo ascitis?

Cuando la ascitis es leve es posible que no tengas síntomas.
Puede ser que tengas ascitis si:

  • subes de peso sin razón aparente
  • tienes el abdomen o “la panza” inflamada
  • tienes los tobillos inflamados

Cuando la ascitis es severa, puedes tener dolor, distensión y dificultades para respirar.
Es posible que también estén presentes otros síntomas de la enfermedad del hígado como color amarillo de la piel y la parte blanca de los ojos, encefalopatía o sangrados del tubo digestivo que pueden manifestarse como vómitos con sangre o heces con sangre.

Es importante contactar al médico si sospechas que tienes ascitis.

¿Cómo se trata la ascitis?

Para tratar la ascitis es posible que:

  • el médico te sugiera cambios en la dieta
  • te receten medicinas que te ayuden a sacar el líquido llamados diuréticos
  • te saquen el líquido por medio de un tubo delgado
  • te practiquen un procedimiento para restaurar el flujo de sangre hacia el hígado
-Texto revisado por Dr. Aldo Torre Delgadillo

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